Molino de El Pizcón
El molino de El Pizcón, situado en el paraje de Los Sotos en Lloreda, es un ejemplo representativo de la arquitectura molinera tradicional del Valle de Cayón. Se trata de una edificación de planta cuadrada, de volumen compacto, cuya configuración responde directamente a su función hidráulica y productiva.
Los muros están construidos en mampostería de piedra, con refuerzos en esquinas y vanos mediante piezas de mayor tamaño, lo que aporta solidez y durabilidad frente a la humedad del entorno. La cubierta, a dos aguas y resuelta con teja cerámica, responde a una solución tradicional adaptada a las condiciones climáticas de la zona.
El edificio se organiza en torno a su sistema hidráulico, que constituye el verdadero eje estructurador del conjunto. El agua, derivada del río Suscuaja, se conduce mediante el caz hasta el interior del molino, donde el cárcavo —una galería abovedada situada en la parte inferior— permite el paso del agua y el funcionamiento del mecanismo.
Sobre este espacio inferior se sitúa la sala de molienda, donde se alojan las muelas, configurando una disposición vertical característica de este tipo de construcciones. De este modo, el molino se entiende como una arquitectura en la que espacio, estructura y sistema hidráulico forman una unidad inseparable, estrechamente vinculada al paisaje y a los recursos naturales del entorno.

