Puente Mayor

El llamado Puente Mayor de Liérganes, conocido popularmente como «puente romano» aunque su origen nada tiene que ver con esa época, comenzó a levantarse en 1587 bajo el diseño del maestro Bartolomé de Hermosa, el mismo que proyectó la iglesia de San Pedro ad Víncula del pueblo. Tras casi dos décadas de trabajos y disputas vecinales sobre quién debía costearlo, la obra quedó inaugurada en 1606.

“La tradición cuenta que en ese mismo emplazamiento existió antes un puente más antiguo, arrasado por una crecida del Miera. La familia Rubalcaba impulsó la construcción del nuevo, dejando también su huella en un molino situado junto al arco del puente. Este edificio, fechado en 1667 según reza la inscripción de su portada, funcionó hasta finales del siglo XIX. Hoy, restaurado, alberga el centro de interpretación dedicado al Hombre Pez, personaje legendario de la mitología cántabra que incluso cuenta con una escultura junto al cauce.”

Este puente, de un solo arco de medio punto, se enmarca en una época de profundas transformaciones en la red viaria de Cantabria. A finales del siglo XVI, las viejas estructuras de madera fueron sustituidas de manera generalizada por construcciones de piedra más sólidas, como ocurrió también en el puente de la Maza en San Vicente de la Barquera o en el de Oruña. Estas infraestructuras facilitaron las comunicaciones entre la costa y la Meseta, consolidando una red de caminos más segura y duradera.